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24 ago. 2011

Capítulo Ventitrés.

El avión aterrizó a su hora. Llegaron al hotel a la vez que Sabrina, a la que Tom saludó con alegría. Tenían la habitación 688, en el sexto piso. Era muy lujosa, tenía dos camas medianas en una habitación, con dos enormes armarios. Dos cuartos de baño, uno de ellos con spa y un salón enorme, con un sofá cama y un chaise longue y con una gran televisión.
El guión le llegó por e-mail a Lucía, por el ordenador que tenían en la habitación, en el que pasaban horas, leyendo el guión y repasándolo juntos.
Y qué más decir… a partir de aquel día todo fue prácticamente perfecto. Los rodajes, la convivencia, el lugar… Al final alquilaron una casa en Roma. Conocieron, por supuesto, a Lucía Ramos. Vivieron risas y alegrías y Lucía declaró a Tom su guardaespaldas. La película se estrenó siete meses después, fue un gran éxito.
Y las dos Lucías salían juntas de compras, mientras Tom asistía al desfile de Model Xpress con cierta nostalgia… con el efecto del espejo del recuerdo. Pero todo se iba superando poco a poco. Los tres salían de cena, y se conocían un poco más. Lucía Ramos, admirada por ambos contaba la primera vez que actuó para la televisión, sus nervios, y como fue todo. Y todo iba perfectamente, alegrías, risas, encuentros, cenas, bailes, rodajes… y todo ello, finalmente, sin el efecto del espejo del recuerdo.

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